lunes, 5 de abril de 2010

iii


Nadie me toca con tus manos ni me besa con tu lengua. Si he de vivir en las letras de tu universo, que sea para convertirme en tu luna o para ser parte de tu eclipse infinito.
Cada vez que levanto el vuelo, cae el torrente de mi añoranza prematura. Y cierro los ojos para sentirte en mi cuello, viviendo en mí como si fueras el aire que respiro.
Soy el ave que busca tu calor, eres mi sur, mi primavera y mi verano. Me haces cantar con voces y melodías desconocidas.
Eres el aroma de mi café, la forma dibujada en mi sonrisa, el humo de mi habitación, lo que rodean mis brazos mientras duermo.
Y sólo cuando te atrapo en el círculo perpetuo de mis piernas, siento el ritmo que formamos. Tú cuerdas y yo percusión, creando, beso a beso, la sinfonía onírica de lo existente.

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